martes, 9 de marzo de 2010

Monte Ávila Editores Latinoamericana presenta novela de Jacques Stephen Alexis y la antología Krik... Krak... Cuentos de las Antillas



Hilarion, personaje principal de la novela Compadre General Sol (2009), conoce la esperanza cuando una voz revela lo que todo ser humano tiene derecho a vislumbrar “¡Palabras de luz y de sol!”

Durante la semana de la Francofonía, el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, Monte Ávila Editores y la Embajada de Francia, presentan Compadre General Sol (2009) de Jacques Stephen Alexis y la antología Krik... Krak... Cuentos de las Antillas (2009). El evento tendrá lugar en la Galería de Arte Nacional el día domingo 14 de marzo a las 11:00 am. Las dos obras pertenecen a la colección Continentes de Monte Ávila, dedicada a difundir lo más destacado en narrativa. La traducción de ambas estuvo a cargo de Amelia Hernández M.

Krik... Krak... Cuentos de las Antillas es una selección de la profesora Aura Marina Boadas tomada del Caribe Francófono, específicamente de Martinica, Haití y Guadalupe. Esta antología ha sido editada en conjunto por Monte Ávila Editores y la Embajada de Francia.

Jacques Stephen Alexis (Gonaïves, 1922-1961) es el autor de la novela Compadre General Sol. Formó parte del Partido Comunista haitiano en los años 40 y estuvo preso por activismo político. Durante su estancia en París tuvo contacto con revolucionarios latinoamericanos, escritores caribeños y africanos. Junto a comunistas haitianos organizó un movimiento armado en contra de la dictadura de Duvalier. El grupo terminó siendo denunciado, fueron detenidos y ejecutados.

Compadre General Sol tiene lugar en Haití durante la primera mitad del siglo XX, específicamente en los años 30. Hilarion es el protagonista, un joven haitiano que se encuentra resignado a su destino, al punto que encuentra justificable robar para obtener comida. Para Hilarion es así como transcurre la vida de un negro pobre, el sentimiento de hambre lleva al robo y la cárcel termina por convertirse en un destino bastante probable.

Estando preso la suerte lo acompaña, descubre una voz que despierta su mente y lo hace pensar de un modo distinto. Es la voz de un comunista, Pierre Roumel, un preso político que encara a los gendarmes. Este compañero de prisión se compromete con el joven haitiano: “Te conseguiré trabajo. Vas a trabajar, Hilarion, confía en ti. ¡Las cosas se te van a arreglar, confía en ti!”. El comentario lleno de optimismo pasaría luego a retumbar en la mente del joven una y otra vez.

Los fenómenos naturales que ha vivido Haití en incontables oportunidades y que recuerdan su situación actual son plasmados en la narración. Stephen Alexis describe la amenaza de una borrasca tropical. El río venerado y a la vez causal de desgracias “... abraza... con gestos de amor. Ama como ama el tigre. Y es que a veces se deja dominar por sus instintos asesinos. Entonces, se vuelve devastador... Después del mandarriazo dado por el río, toda la comarca quedó trastornada... Todo fue sacudido, el dinero, el amor, el trabajo, los proyectos de la gente”.

Es entonces cuando el compadre general Sol se manifiesta haciendo favores a los hombres “Por fin, en un atardecer morado, las aguas empezaron a bajar... Y el otro gran amador de la tierra haitiana, el general Sol, hizo una brusca aparición... El general Sol, único servicio sanitario en los campos haitianos, atacaba los microbios, los miasmas, los charcos”.

El autor se detiene con preocupación en el tema amoroso. Cuando Hilarion decide enseriarse con la mujer que ama, Claire-Heureuse, un doctor amigo expresa su opinión: “El día en que los jóvenes ya no se burlen del amor, algo habrá cambiado en este país. Hay tanta miseria, tanta incertidumbre acerca del futuro, que las muchachas sólo piensan en casarse, lo antes posible, de cualquier forma... Así que el amor se convierte en una caricatura del amor”.

El encuentro con un amor profundo más allá de lo superficial se estima necesario “Es que, para el hombre y para las cosas, para el trozo de madera o para la piedra, existen las hogueras de la superficie y la brasa de las grandes profundidades”.

En Compadre General Sol la cultura palpita en cada anécdota de vida, en las celebraciones, cuando los hombres y mujeres de Haití «se colocan» o se comprometen a vivir juntos, durante el trabajo forzado, hasta en los velatorios y ocasiones tristes; se vislumbra a través de la música, la méringuée haitiana, el merengue dominicano, la cocina, el baile “al son del tambor”, los juegos, el vodú, las creencias, rituales y costumbres.

El exilio es parte de la vida de muchos haitianos. Hilarion y Claire-Heureuse huyen por necesidad a Macorís, Republicana Dominicana. Estando en el nuevo país aprecian cómo comparten con los dominicanos cultura, tradiciones, aspiraciones y sufrimientos; sueñan con el día en que la vida logre la unión de ambas naciones: “... mezclaban el créole haitiano con la lengua dominicana. Ciertos cantos y bailes eran los mismos que en Haití... se mezclaban dos culturas nacionales. ¿Quién sabe lo que reservaba el porvenir?... Lo que todas las guerras de antaño no pudieron lograr, lo que la coacción y la violencia nunca podrían lograr, a lo mejor la vida lo lograría. Algo estaba amarrándose aquí, con el trabajo, los cantos, las alegrías y las penas comunes, que acabarían formando un solo corazón, una sola alma, en dos pueblos encadenados a la misma servidumbre…


Que historias de luchas sencillas y justas se extiendan por naciones hermanas “Que las palabras de la leyenda lleguen hasta Puerto Rico, Jamaica, las islas Turcos, Panamá, Venezuela, México” son los deseos de una voz que narra y se niega a que experiencias reveladoras pasen por alto.

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